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Sindrome Piernas Inquietas

Como lidiar con el Síndrome de las Piernas Inquietas

El Síndrome de las Piernas Inquietas (SPI o enfermeda de Willis-Ekbom) es descrito como una entidad clínica neorológica, específicamente un trastorno del movimiento, que se caracteriza por una sensación desagradable en las extremidades inferiores que provoca la necesidad imperiosa de mover las piernas. La sensación descrita como desagradable se presentaría generalmente en momentos de inactividad o períodos vespertinos. Por lo mismo, es común que afecte con el sueño y debilite la calidad de vida de las personas que lo padecen.

En términos formales, para ser diagnosticado, el SPI debe cumplir con los siguientes criterios diagnósticos:

  1. Necesidad imperiosa de mover las piernas, en general secundaria a sensaciones desagradables de tipo disestésico (exageración de la sensibilidad) en las extremidades inferiores.
  2. Inquietud motora que se manifiesta por vueltas en la cama, frote de piernas y deambulación.
  3. Síntomas que empeoran con la inacción y mejoran con la actividad.
  4. Síntomas más intensos en horas vespertinas antes de acostarse.

Al contrario de lo que pudiera pensarse, el SPI es bastante común. Lo padece entre un 2 y un 15% de la población general y se sostiene que su posibilidad de surgimiento aumenta con la edad; sobre todo, después de los 40 años. Expertos señalan que suele asociarse a otros fenómenos como trastornos del sueño, fatiga diurna y movimientos periódicos de las piernas.

Estos últimos, también son llamados mioclonías nocturnas y se definen como movimientos de flexión de las extremidades inferiores a nivel de rodilla y tobillo. Con una duración de entre 0,5 y 5 segundos, estos movimientos suelen aparecer en intervalos de entre 20 y 40 segundos y durante el sueño no REM (ligero).

A pesar de la existencia de esta inquietud y movimientos, es necesario diferencias el SPI de los calambres nocturnos de las piernas (que son dolorosas e involuntarias), la acatisia (que no se acompañan de sensación desagradable) y las neuropatías periféricas (que no causan la necesidad de mover las piernas ni empeoran al anochecer).

Según expertos, su origen generalmente es familiar (con posible trasfondo genético) y se relacionaría con un déficit de hierro sérico. Sin embargo, cabe señalar que también es posible observar este síndrome en pacientes con lesiones de médula espinal, neuropatías,  insuficiencia renal y uremia. Tendría tratamiento farmacológico a base de sustancias dopaminérgicas, principalmente.